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TERAPIA EMDR EN SANTANDER

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TERAPIA EMDR EN SANTANDER

En psicoterapia, es principalmente la relación (respetuosa, cuidadosa, co-creada, cercana, libre de juicios y crítica…) la que cura.

Esto no es óbice para que un buen profesional deba dominar un amplio abanico de técnicas que en un momento dado impulsen o ayuden en el proceso terapéutico, siempre al servicio de las necesidades y el momento de la persona y no como algo pautado o previamente establecido.

Entre estas técnicas, hoy voy a hablar del EMDR, Eye Movement Desensitization and Reprocessing, la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares.

A veces rodeada de un halo de “técnica milagrosa” y “potente”, ha alcanzado gran popularidad y con el tiempo se ha ido ampliando el rango de problemáticas en el que se utiliza. Sin embargo, es el campo del estrés postraumático para el que se desarrolló y en el que ha logrado hacerse con cierta evidencia científica reconocida. También es el campo en el que en PSICOTERAPIA INTEGRA la utilizo con más frecuencia.

La técnica EMDR trabaja con la información que fue almacenada en el cerebro de manera disfuncional durante una experiencia traumática, ya que la alta activación emocional y del estado de alerta bloquean el cerebro más racional y la integración entre ambos hemisferios, haciendo que los traumas se recuerden de una manera más emocional, sensorial y disociada.

En un proceso de EMDR, en primer lugar, terapeuta y paciente identifican un problema específico que será el foco del tratamiento. Tras alguna sesión de toma de contacto y creación de un “espacio seguro”, y ayudado por el terapeuta, la persona selecciona los aspectos más importantes y que más angustia le producen. A lo largo de varias sesiones, se traen a la conciencia estos recuerdos mientras de manera intercalada se aplican los movimientos oculares (u otra estimulación bilateral) y se van testando los cambios en el reprocesamiento de los mismos. Durante todo el proceso, la persona tiene el control y puede parar si lo desea.

El resultado suele ser que las escenas provocan menos ansiedad, las conclusiones negativas a las que se llegó se cuestionan y la conciencia del evento parece más clara y menos contaminada por emociones negativas intensas.

Los movimientos oculares son similares a los que ocurren involuntariamente en la fase REM del sueño, y tienen cierta capacidad de incrementar el estado de relajación, además de un componente hipnótico. Paralelamente, proporcionan al cerebro una tarea hasta cierto punto incompatible con la respuesta de ansiedad (¿Alguna vez te han recomendado para disminuir tu ansiedad mantenerte ocupado con alguna tarea manual, como hacer punto, o focalizar tu atención en la respiración? Pues esto es similar). Además, al constituir una “distracción”, impiden que la persona quede inmersa emocionalmente en el recuerdo y pueda retraumatizarse. La estimulación se realiza con un ritmo bastante acelerado, lo que provoca una respuesta de orientación en el organismo que nos trae al aquí y ahora cuando la intensidad de los recuerdos tiende a arrastrarnos al allá y entonces.

Sin embargo, la clave de lo que funciona en EMDR (porque funciona), es la exposición al recuerdo traumático, el revisitar la situación, pero esta vez poco a poco, deteniéndonos en cada detalle de la historia y siendo muy conscientes de nuestras sensaciones y pensamientos, y lo que es más importante, en un entorno seguro y acompañados de alguien que aporta consistencia y protección.

Esto lo podemos hacer de otras maneras, por ejemplo, con un trabajo regresivo guiado (cuando la persona “regresa” mentalmente a una situación traumática de su pasado). En este caso, para evitar la sobrecarga emocional, utilizaríamos el contacto físico y la palabra del terapeuta, para que su propia presencia sea un elemento de seguridad y un “elemento distractor”, algo de lo que no queda más remedio que ser consciente mientras se revive el trauma.

El EMDR no es un curalotodo ni la panacea universal, como así tampoco lo es ninguna otra técnica en psicoterapia. Pero incluye elementos con una clara utilidad y parece demostrado que favorece la manera natural que el cerebro tiene de procesar cuando no lo impiden los estados de ansiedad.

En cuanto a su uso con niños, se adapta el protocolo y se utiliza el juego, el dibujo y la colaboración de los padres o referentes, siendo también un recurso de utilidad para ayudarles a procesar sus experiencias traumáticas.

Te espero en PSICOTERAPIA INTEGRA – Verónica Diez Aramburu, psicóloga acreditada en la práctica de EMDR en Santander.

Verónica Diez Aramburu

Verónica Diez Aramburu es una profesional de la psicología con más de 15 años de trayectoria dedicada al acompañamiento en los planos organizacional, psicológico y educativo. Ha trabajado con diversos colectivos en diferentes circunstancias y estadios evolutivos (niños y niñas, adolescentes, personas adultas y mayores).

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