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RESILIENCIA: CRECER EN LA ADVERSIDAD

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RESILIENCIA: CRECER EN LA ADVERSIDAD

La resiliencia es el proceso que permite que una persona que ha pasado por una situación adversa (trauma, amenaza, pérdida importante, carencias…), no sólo la supere sin secuelas psicoafectivas, sino que pueda salir reforzada y generando nuevos recursos personales a raíz de esa experiencia.

No es un rasgo de personalidad que se presente de manera innata en unas personas sí y en otras no, sino una capacidad que todos poseemos en potencia. Se puede facilitar y desarrollar desde la infancia o bien en cualquier momento de nuestra vida.

Los factores que nos hablan de una buena capacidad de resiliencia son:

  • Tener la capacidad y el permiso para experimentar y expresar los sentimientos intensos como dolor, angustia, rabia, soledad…
  • Tener capacidad de establecer relaciones positivas, seguras, de intimidad, relaciones donde nos sintamos aceptados y podamos expresarnos con total confianza.
  • Tener proyectos, sueños, ilusiones, que nos motiven y animen a dar los pasos necesarios para llevarlos a cabo.
  • Una visión positiva de uno mismo, y confianza en nuestras fortalezas y habilidades.
  • Tener metas y conceptos de vida flexibles, realistas, abiertos al cambio y a la incertidumbre
  • Capacidad de resolución de problemas y toma de decisiones.
  • Haber tenido un modelo de resiliencia, referentes de personas significativas que se enfrentaban a la adversidad de una manera activa y positiva.

Lo he pasado muy mal y me cuesta salir adelante, ¿qué hago?

Si te has enfrentado a la adversidad, es lo más normal del mundo que tengas dificultades para convertir lo sucedido en una oportunidad de crecimiento, y volver a sentirte bien con tu vida, a pesar de todo. Ante todo déjate sentir lo que sientes, hónralo porque es importante. Date tiempo.

He aquí algunas propuestas que pueden ayudar a que tu capacidad de resiliencia se active:

  • Busca personas en las que puedas apoyarte y expresar todo lo que te pasa por fuera y por dentro.
  • No descartes contactar con un profesional de la psicología y/o, si hay esa posibilidad, contactar con grupos de apoyo liderados también por alguien cualificado. Gran parte de lo que hacemos en consulta individual y grupal es construir y arovechar los propios recursos de resiliencia.
  • Habla de lo ocurrido, escríbelo, dibújalo, báilalo, cuenta la historia… No te guardes el dolor adentro.
  • Explora tu historia, mira si tuviste buenos modelos de resiliencia o si, por el contrario, no te enseñaron a superar los contratiempos y adversidades de una manera constructiva. Comprenderlo te ayudará a hacer algo diferente esta vez.
  • Busca esos modelos en el hoy, relaciónate con personas positivas que hayan salido reforzadas de situaciones difíciles. Busca referentes que te inspiren.
  • En la medida de lo posible, y aunque cueste, sigue adelante con tu día a día, no abandones tus metas y proyectos, mantente activo. Sé que es un gran esfuerzo, pero valdrá la pena.

¿Cómo podemos ayudar a los niños a potenciar su capacidad de resiliencia?

En primer lugar, siendo un buen modelo para ellos. Si nos ven hundirnos y perder el buen humor ante cualquier contratiempo, ése es el modelo que van a adquirir. Si ven que reprimimos nuestras emociones negativas, que barremos debajo de la alfombra y no hablamos de lo que nos pasa… eso será lo que harán cuando se enfrenten a los vaivenes de la vida.

Por el contrario si ven que los adultos significativos sabemos relativizar los pequeños contratiempos, y expresar y compartir las emociones que les provocan los grandes, sin dejar que éstas nos paralicen, les estamos dando un buen modelo de actitud ante la vida.

También necesitan desarrollar una seguridad y buen concepto de sí mismos, a través de relaciones importantes en las que se hayan sentido queridos, aceptados, respetados… y en las que les permitamos desarrollar su autonomía y hacer cosas por sí mismos, enfrentarse a sus propias dificultades, para que experimenten esa satisfacción de “sentirse capaz”.

Paralelamente, necesitan crecer en un “lugar” afectivo y relacional de bienestar al que querer volver. Por eso los niños tempranamente traumatizados, o que no han vivido relaciones sanas con sus cuidadores, pueden desestabilizarse gravemente ante la adversidad, o bien disociarse y apartarse de su experiencia emocional. No han estado antes bien, luego no saben hacia dónde orientar su impulso vital. Que los niños se sientan queridos y seguros en casa es plantar semillas de resiliencia para el futuro.

Y cuando efectivamente ocurra algo doloroso en sus vidas, nos necesitarán ahí para abrazarles, para narrar y ordenar su experiencia, escucharles y ayudarles a poner palabras a sus emociones, estando plenamente presentes y acompañándoles a su ritmo en el proceso.

Verónica Diez Aramburu

Verónica Diez Aramburu es una profesional de la psicología con más de 15 años de trayectoria dedicada al acompañamiento en los planos organizacional, psicológico y educativo. Ha trabajado con diversos colectivos en diferentes circunstancias y estadios evolutivos (niños y niñas, adolescentes, personas adultas y mayores).

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