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El Guion de Vida: ¿qué planes tienes para tí?

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El Guion de Vida: ¿qué planes tienes para tí?

 

Psicoterapia INTEGRA - Verónica Diez AramburuDice el doctor Irving Yalom que cuando la terapia se estanca suele hacer a su cliente la siguiente pregunta: piensa por un momento en como será tu tumba, ¿qué frase imaginas que pondrá?

Efectivamente, algunas personas descubren entonces que de alguna manera, “saben” lo que pueden esperar de su vida, “saben” cuál va a ser el argumento de su historia, “saben” cómo, con qué tipo de personas e incluso hasta cuándo van a vivir.

¿Qué es el guion de vida?

Eric Berne, fundador del Análisis Transaccional, formuló el concepto del guion de vida en 1961, como un plan de vida amplio e inconsciente definido en la infancia que condiciona parte de nuestra existencia.

Más recientemente, el Dr. Richard Erskine, principal impulsor de la Psicoterapia Integrativa,  define los Guiones de Vida como sistemas inconscientes de organización psicológica y autorregulación, desarrollados como resultado de fallos acumulativos en relaciones de dependencia importantes. Estos sistemas son una compleja serie de patrones relacionales basados en reacciones fisiológicas, conclusiones y decisiones adoptadas bajo estrés, en cualquier etapa del desarrollo evolutivo, que inhiben la espontaneidad y limitan la flexibilidad en la resolución de problemas, el mantenimiento de la salud y la relación con otras personas.

Como podemos deducir, el guion de vida contiene gran parte de lo que llamamos PERSONALIDAD.

¿Cómo se forma?

Todas las personas, y en general antes de los 7 años, hemos tenido que dar respuesta a preguntas tan existenciales como:

¿cómo soy yo?

¿cómo son los demás?

¿cómo es la vida?

Para responderlas, el niño va obteniendo información de sus primeras relaciones significativas y experiencias. Muchas, quizá la mayoría de estas respuestas ni siquiera tienen palabras asignadas, puesto que se establecieron cuando el lenguaje no era la principal vía de procesamiento y comunicación.

De entre las infinitas combinaciones y resultados posibles, pongamos el ejemplo de un niño que crece en el seno de una familia numerosa, con unos padres ocupados y angustiados, muy a menudo enfadados. Imaginemos cuáles son las reacciones cada vez que llora, cada vez que protesta, cada vez que juega ruidosamente o rompe algo en sus juegos… Imaginemos que tiene hermanos mayores que no le ponen las cosas fáciles, que se divierten gastándole bromas o con los que tiene que competir para conseguir lo que desea. Imaginemos que en el colegio son muchos niños y tampoco hay demasiado tiempo para atender sus necesidades y prestarle atención, sino que se le exigen resultados y se le valora por su eficacia, fomentando también un ambiente competitivo.

¿A qué conclusiones llegará este niño? ¿Qué hará con su necesidad genuina de ser protegido y apoyado por alguien más fuerte? Y si pensamos en el adulto que llegará a ser…¿será capaz de relacionarse íntimamente con alguien, mostrando su vulnerabilidad? ¿qué tipo de personas querrá tener en su vida? ¿pedirá ayuda cuando la necesite? ¿Qué actitud tendrá hacia la relajación y el descanso? ¿tolerará sus fallos y limitaciones? ¿cómo será su capacidad de disfrute? ¿tendrá capacidad de relajarse, un tono vital agradable y tranquilo? ¿cómo será su salud?

Así, por medio de este proceso, vamos elaborando creencias y actitudes que tuvieron todo el sentido en un momento pasado, pero que en el hoy nos limitan a la hora relacionarnos, tomar decisiones, procesar la información…

Además, están formadas principalmente por memoria implícita, es decir, recuerdos sin escenas ni palabras, con lo cual no son fácilmente accesibles, y pueden ser expresadas a través de malestares fisiológicos, reacciones afectivas desmesuradas, transferencias de la vida cotidiana…

¿Cómo puedo cambiar mi guion de vida?

Verónica Diez Aramburu, psicóloga en Santander

Cuando nos hacemos conscientes de estas conclusiones, decisiones y actitudes tan tempranas, es cuando podemos libremente volver a decidir y dar el significado que queremos dar a nuestra vida, pudiendo vivirla de una manera más adulta y libre.

El propósito de una psicoterapia profunda (a diferencia de procesos de counselling, coaching, intervenciones cognitivo conductuales, etc.) debe ser la resolución de las inhibiciones o compulsiones del guion. Esto supone una reorganización y una nueva integración de estructuras afectivas, cognitivas y físicas, desmantelar las introyecciones (lo que no es realmente “nuestro”) y escoger conscientemente un comportamiento que tenga sentido y sea apropiado al aquí y al ahora, en vez de una conducta determinada por lo que aprendimos allá y entonces.

A menudo es necesario que el psicoterapeuta ayude al cliente a construir la narrativa de sus experiencias tempranas emocionales y relacionales, para entenderse y lograr que no “transfiera” automáticamente estas experiencias a la época actual. Posteriormente, en el marco de una relación de respeto, protección y trabajo conjunto, se podrán ir abordando cada una de aquellas decisiones, conclusiones, corazas físicas, introyecciones, que están limitando nuestro contacto pleno con nosotros mismos, los demás y la vida. Esto se puede hacer a través de diferentes métodos, pero por encima de todo, a través de una relación en la que la persona pueda tener una experiencia de ser validado, protegido, entendido, tenido en cuenta, orientado… y que confronte así sus esquemas previos.

¿Cómo sería vivir sin guion?

Psicóloga en Santander

Resulta difícil determinar si es posible vivir completamente libre de guion, pero desde luego, sí se puede vivir con esquemas flexibles, poco restrictivos, abiertos a la experiencia y al cambio.

En ese contexto sentiremos que podemos expresarnos tal como somos, con pleno contacto en las relaciones, sintiéndonos internamente estables a nivel emocional, y siendo conscientes de nuestras necesidades actuales. Tendremos una sensación de autodefinición, libres de etiquetas impuestas, de gestión de nuestras propias acciones y de autenticidad; nuestra conducta será adaptada al contexto y sensible a las necesidades de otras personas, siendo más tendentes a la amabilidad, la curiosidad, la ternura y el disfrute de las pequeñas cosas.

Sí, suena muy bien, y aunque el camino no es corto ni está libre de obstáculos… ¿te animas a intentarlo?

Verónica Diez Aramburu

Verónica Diez Aramburu es una profesional de la psicología con más de 15 años de trayectoria dedicada al acompañamiento en los planos organizacional, psicológico y educativo. Ha trabajado con diversos colectivos en diferentes circunstancias y estadios evolutivos (niños y niñas, adolescentes, personas adultas y mayores).

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